sábado, 14 de julio de 2012

Hunde violencia a 'La Mano con Ojos'


Reforma Ciudad de México (14 julio 2012).- Con un perfil psicológico que lo define como psicópata, Óscar Osvaldo García Montoya, "El Compayito", decapitaba a sus rivales para sembrar el terror, y fue ese mismo nivel de violencia lo que marcó su caída, junto con una serie de traiciones y golpes de suerte de las autoridades.
En mayo de 2011, por ejemplo, ordenó decapitar y descuartizar a un taxista, al que le colocaron una tanga y un brasier rosa; la cabeza del chofer fue puesta sobre el toldo de su vehículo, frente a un kínder en Interlomas. Ese grado de violencia no era bien visto por sus subordinados. "Se le dijo una o dos veces: 'patrón, tanto desmadre de cabezas y cartulinas nos va a calentar la Plaza con la placa (policías), pero decía que no, que le diéramos trámite (matar)'", declaró ante el Ministerio Público Antonio Hernández García, "El Comandante", último líder de la banda. Y en efecto, las Procuradurías capitalina y mexiquense armaron una cacería que dejó más de 80 integrantes de la organización capturados en un año. Aunque esto no hubiera sido posible sin la traición de Alessandro Ricalde, un ex policía municipal de Huixquilucan, actualmente prófugo, quien reveló los nombres de todos los agentes del C4 de ese Ayuntamiento que estaban en la nómina de "La Mano con Ojos". Además, un descuido de "El Compayito" resultó ser clave para su captura: la noche de su detención, en agosto de 2011, dejó encendido su celular por una hora, suficiente para que los agentes lo ubicaran vía GPS en una casa en Tlalpan. Otro golpe de suerte sucedió un mes antes: en la Fiscalía de Homicidios de la Procuraduría General de Justicia del DF (PGJDF), Raúl Franco Hernández, "El Rulas", aseguró a los agentes saber dónde se ocultaba el jefe de sicarios de la banda. Sentado frente a una computadora, "El Rulas" indicó vía Google Maps que se ocultaba en un puesto de hamburguesas en la Colonia San Francisco, en Magdalena Contreras. Aunque no había una foto de Juan José Rodríguez, "El Casas", la imagen de Google Maps captó a un hombre sentado afuera del local, y "El Rulas" afirmó que se trataba del jefe de sicarios, pues acostumbraba apostarse afuera del negocio. En marzo de 2012, fue finalmente aprehendido. Pero la traición que más enfureció a García Montoya fue la de un abogado de apellido Urrea. En su declaración ante la Procuraduría General de Justicia del Estado de México (PGJEM), asentada en el expediente 086/2011, "El Compayito" aseguró que le dio 400 mil dólares para que "arreglara" al Procurador, Alfredo Castillo. "Me dicen que hoy es personal, porque yo te traicioné, pero te digo una cosa: no hay traición, porque la persona que te traicionó fue la que dijo que me había dado dinero", le contestó Castillo en la entrevista difundida en un video.