miércoles, 12 de octubre de 2011

ZETAS CONVIERTEN A BELICE EN SU PARAÍSO DE NARCÓTICOS


EXCÉLSIOR CIUDAD DE MÉXICO, 12 de octubre.-Para evitar ser detectados por el Ejército y la Marina de su propio país, los cárteles mexicanos han convertido a Belice en la principal puerta de entrada para el tráfico de narcóticos para satisfacer a los consumidores estadunidenses, informó ayer The Washington Post.
“Funcionarios de Estados Unidos no creen que los cárteles de la droga hayan establecido una significativa presencia física en territorio beliceño; sin embargo, Douglas Singh, el policía de más alto rango en Belice, dice que recientemente fueron detectados en ese país empresarios mexicanos que se cree que están trabajando para los cárteles del Golfo y de Sinaloa”, publicó el rotativo. En un artículo firmado por Nick Miroff, The Washington Post señala que los cargamentos de droga son transportados en aviones provenientes de Colombia y de Venezuela, y que luego de aterrizar en carreteras y caminos rurales, son rápidamente desempacados y acomodados en pequeños paquetes que son llevados a través del río Hondo hasta el sur de México. Agrega que en Cayo Caulker, una tranquila isla turística famosa por sus calles de arena, sus habitantes pueden escuchar las lanchas rápidas que llegan a la costa varias veces por semana, dejando paquetes de cocaína pura que al amanecer son recuperadas por los “peinadores de playas”. “Esto hace que muchos empresarios prosperen aquí. Lo que nos hace muy vulnerables”, dijo Singh a Miroff. Belice, que según la prensa local se había mantenido como un país tranquilo en vida del recién fallecido ex primer ministro George Price, “el padre de la nación”, se está convirtiendo en un país asediado por los cárteles cuya capital, Belize City, registró este año la cifra récord de 100 asesinatos, equivalente a una tasa per cápita que ya rebasó a la de Guatemala y es la quinta más alta del continente. “En octubre de 2010, Otoniel Turcios, un traficante guatemalteco que tenía lazos con Los Zetas, fue arrestado en el pueblo de San Ignacio, en Belice, y enviado a Nueva York en un vuelo de la DEA para enfrentar cargos por narcotráfico”, dice el rotativo.