domingo, 20 de marzo de 2011

PONEN EN JAQUE NARCOS A TAMPICO


PROCESO-EL NORTE TAMPICO.- Los grupos criminales tienen en jaque a Tampico.

La inseguridad, las batallas callejeras, los robos y secuestros, los levantones han hecho que la economía se desplome, que la gente busque otros horizontes, que los especialistas huyan y que los porteños vivan desquiciados por el miedo.

Ante la cercanía de la Semana Santa, cuando la playa de Miramar se convierte en una cantina de cinco kilómetros y hay plena ocupación hotelera y derrama económica, las autoridades intentan adecentar el lugar.


El Ayuntamiento porteño prohíbe los vidrios polarizados y anuncia, con ese verbo en boga, que la Policía Federal "blindará" las fiestas de abril.

La Alcaldía de Altamira decidió cerrar a las 7 de la noche Playa Tesoro, un destino que ha intentado promover y donde espera recibir 70 mil visitantes.

Pero la crisis en el Estado no amaina. A principios de este mes las secretarías de la Defensa y la de Marina tomaron el control de la vigilancia de los 19 puertos más importantes del País, incluidos Tampico y Altamira, mientras en Tamaulipas sigue la guerra entre los cárteles, con tiroteos y el estallido de un coche-bomba en las instalaciones de la Policía Estatal en Ciudad Victoria, que dejó dos heridos.

Tampico llegó a las primeras planas de los diarios del País en abril del 2010 cuando la vida literalmente se detuvo: cerraron los comercios, las calles estaban vacías y el transporte público, sin pasajeros.

El Cártel del Golfo publicó un desplegado en la prensa avisando del toque de queda: "Este fin de semana respeten el toque de queda... No salgan. Tenemos orden de defender la plaza de todos los enemigos, nosotros no tenemos la culpa de donde se suciten (sic) las balaceras, somos parte de Tamaulipas. No se asusten, nada les va a pasar, todo es en contra de los Zetas no contra la ciudadania (sic). En serio, no tengan miedo, solo (sic) respeten el toque de queda de este fin de semana y nadie saldrá herido, sigan su vida normal, los marinos no vienen por el cartel (sic), solo (sic) a correr a los Zetas".

Óscar Pérez Inguanzo, Alcalde saliente de Tampico, calculaba en 30 por ciento la pérdida de inversiones por la inseguridad y decía que hoteles, restaurantes e infraestructura turística habían sido los rubros más afectados.

La Alcalde entrante, Magdalena Peraza Guerra, aceptaría que su Administración nacía en un periodo de crisis y que era un momento difícil para gobernar Tampico. Tan difícil que tres integrantes del cabildo (dos panistas y un priista) no asumieron sus puestos pues abandonaron la entidad.



VIVEN ENTRE BALAZOS

Es la hora de salida de las escuelas un día de octubre del año pasado. Laura, de 10 años, sube al vehículo que la llevará a su casa. Va con otros compañeros cuyas madres se turnan para recogerlos. Pasan 10 minutos de trayecto cuando se escuchan las detonaciones y las ráfagas. La señora al volante reacciona bien y ordena a los niños tirarse al fondo del auto. Laura obedece llena de pánico.

Las detonaciones siguen durante minutos que parecen interminables. Luego todo cesa. Al llegar a casa, con su familia sentada a la mesa, Laura dice a punto de soltar el llanto: "¿Puedo contar mi primera balacera?".

"La maña", "aquellos", se dice aquí para referirse a las bandas que han puesto en jaque al puerto. Pero en voz baja, con el temor de que alguien pueda escuchar. Muchos tampiqueños parecen saber quiénes son los maleantes, pero a ninguno le pasa por la cabeza acudir a las autoridades.

Al parecer hay consenso en que la situación tamaulipeca empeoró con la división entre el Cártel del Golfo y los Zetas. Para muchos la escalada de violencia se inició en el último año de Gobierno de Tomás Yarrington.

"Los Zetas se habían tardado en independizarse", dice un periodista tampiqueño.

"Al final se dieron cuenta de que eran un poder real en el cártel: manejaban el aparato armado, controlaban muchas de las rutas de trasiego de droga y Osiel había cometido el error de ponerlos al frente de algunas plazas".

También pareciera mayoritaria la opinión según la cual el Cártel del Golfo se dedica al narcotráfico, mientras los Zetas han ampliado la gama de negocios e incluyen el secuestro, la extorsión, la piratería. Aunque hay quienes piensan que el cártel también se dedica a los secuestros.

Como sea, todos esos giros delictivos han sido tan eficaces que, según datos del Gobierno estatal, entre julio y septiembre del 2010 habían cerrado más de 3 mil negocios y al menos 200 empresarios habían salido de Tamaulipas.

Ante un aparente debilitamiento y fieles a su origen paramilitar, los Zetas han recurrido a la leva en rancherías del Estado. De todas formas habría un ejército de reserva considerable: según el Centro Nacional de Evaluación para la Educación Superior, en Tamaulipas hay 150 mil "ninis".

La batalla entre grupos del narco se libra en todo el Estado. En el sur por los puertos de Tampico y Altamira, y en el norte por las ciudades fronterizas, principalmente Nuevo Laredo.

Pero lo que atemoriza a los tamaulipecos es que el enfrentamiento podría escalar, pues se habla de una ofensiva conjunta de la Marina, el Ejército, la Policía Federal e incluso el Cártel del Golfo contra los Zetas en todo el Estado. Y Tampico sería un escenario privilegiado.

La vida ha cambiado para los porteños. Para la gente madura, por la preocupación por sus hijos; para los jóvenes, por el deterioro de la vida social; en ambos casos por el miedo a la muerte. El celular es un artículo de primera necesidad. Es el medio más rápido para avisar de alguna "fiesta", como dicen aquí para referirse a los tiroteos.

Para los jóvenes la situación es de drama: cierre de antros, desaparición de espacios enteros -de las decenas de restaurantes, bares y cafés que había en la playa no queda ni uno y andar por ahí en la noche es jugarse la vida-, inseguridad, temor y rigor de los padres con los horarios.

Para otros segmentos de la sociedad la cosa no es mejor. En el centro de la ciudad sobreviven algunos bares, con clientes de recursos medios y bajos. Son contados los lugares abiertos después de medianoche y algunos de ellos, dicen aquí, son propiedad de narcos. Los tables desaparecieron: las chicas se fueron en busca de mejores condiciones y las pocas que se quedaron atienden por teléfono.

La crisis es palpable en todos los ámbitos. La Secretaría de Salud y el IMSS aceptan que 102 médicos especialistas se fueron del Estado.

La cámara restaurantera informa que en Tampico cerca de 200 establecimientos cancelaron sus horarios nocturnos, con un descenso en las ventas de 40 por ciento.

Viajar por carretera, incluso en tramos cortos, puede costar la vida o el patrimonio.

"La manera menos insegura de viajar es por autobús y de preferencia de día", afirma una trabajadora social del IMSS que hace una rutina semanal entre Tampico y Ciudad Victoria.



SOMETE EL CRIMEN

Una de las primeras víctimas de una guerra es la verdad. Luego de los atentados contra algunos diarios en la frontera y de la reciente muerte de Carlos Alberto Guajardo, reportero del Expresso de Matamoros, en el fuego cruzado, los periódicos optan por no abordar el tema.

"Llegan hasta las redacciones de los diarios y ordenan qué debe publicarse. Y como sabemos que no hay que jugarle al héroe, pues obedecemos. ¿Qué otra nos queda? Son dueños de nuestras vidas", asegura un periodista.

Una madrugada del mes pasado Roberto despierta sobresaltado por los golpes en la puerta y el barullo en la casa. No alcanza a incorporarse cuando dos sujetos ya lo encañonan y a golpes e insultos lo sacan de su casa.

Es llevado a una casa de seguridad donde tienen a un sujeto atado de pies y manos. Lo plantan frente a él y le dicen: "A ver cab..., ¿es éste güey?".

El hombre atado dice: "No, no es él". Roberto es devuelto a su casa. Lo confundieron. Él y su familia están en terapia y busca una oportunidad para salir del puerto.



PANORAMA DESOLADOR


Los saldos del 2010 son devastadores para la entidad. Crisis económica, desaparición del Estado, violencia, inseguridad y temor.

Tamaulipas está en una situación precaria, que pone en peligro su posición en la economía nacional.

Según el Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco), se ubica en el octavo lugar en la materia y tiene un ingreso per cápita de 93 mil 740 pesos.

Según este organismo sus fortalezas son una fuerte economía, la mayor densidad de tierras por trabajador, el segundo Estado con menor riesgo de deuda y el tercero con mejor índice de apertura y efectividad recaudatoria. Su debilidad es una y muy fuerte: es la tercera entidad con mayor incidencia delictiva: 19 mil 677 delitos por cada 100 mil habitantes.

Cerca de 35 mil pequeñas y medianas empresas de 9 municipios tuvieron pérdidas por 3 mil millones de pesos a consecuencia de la inseguridad que ha deprimido el consumo y provocado un éxodo masivo.

De acuerdo con el INEGI las ventas de estos negocios se han desplomado 40 por ciento, lo que afectaría a las 22 mil personas empleadas en ellas.

Según los censos agropecuarios, en Tamaulipas hay 13 mil ranchos de los que, según el periódico REFORMA, han sido abandonados unos 3 mil 500.

La Secretaría de Seguridad Pública y la Procuraduría estatal aceptan un aumento de 20 por ciento en los robos y la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS) asegura que el robo de autos en Tamaulipas aumentó 102 por ciento.

Otros dos balances son contundentes: la Secretaría de Turismo federal dice que la inversión en ese renglón disminuyó 77 por ciento en el Estado y José María Leal, rector de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, afirmaba a fines del 2010 que 2 mil 350 estudiantes extranjeros, en su mayoría de Estados Unidos y Canadá, han vuelto a sus países huyendo de la inseguridad.

De acuerdo con Gonzalo Baldit Araujo, subdirector municipal de Desarrollo Económico, el desempleo es de 6.7 por ciento en Tampico, por arriba de la media nacional que es de 5.8 por ciento.

Todos estos meses de violencia y caos han tenido efecto sobre la salud mental de los tamaulipecos.

Según Silvano Martínez Cano, jefe del Departamento de Salud Mental del Estado, la inseguridad ha desquiciado a los tamaulipecos llenándolos de miedo, estrés y depresión.

La Secretaría de Salud estatal ha puesto a disposición del público el servicio de 160 psicólogos que atenderán casos de emergencia.

Los tamaulipecos parecen no engañarse con el futuro inmediato. Aunque el relevo de Egidio Torres Cantú -hermano del candidato asesinado- ocurrió sin contratiempos, es visto por la mayoría con los atributos apenas necesarios para enfrentar la crisis.

Algunos lo señalan como uno de los grandes beneficiarios del régimen de Eugenio Hernández Torres. Circula con al menos 140 escoltas.