lunes, 7 de febrero de 2011

PROVOCA EL NARCO ÉXODO EN DURANGO


REFORMA Durango, México (6 febrero 2011).- Silenciosamente, sin atraer reflectores, porque son habitantes de poblados marginados y remotos, unas 700 familias de cuatro comunidades han buscado refugio en otros lugares ante la violencia que padecen por el crimen organizado.

Unas 350 familias de Pueblo Nuevo; 300, de El Mezquital; 30, de Otáez, y 40, de Tepehuanes iniciaron el éxodo desde 2010.

El pasado 12 de agosto, el fenómeno hizo crisis cuando 100 personas, en su mayoría mujeres y niños procedentes del poblado La Lagunita, abandonaron todo al ser amenazados de muerte, por lo que caminaron dos días hasta que fueron detectadas por un convoy militar que los resguardó y llevó a El Salto, cabecera municipal de Pueblo Nuevo, a 100 kilómetros de la capital.

Además, los habitantes de la zona conocida como la Barranca, conformada por los poblados Corralitos, El Campamento, Cóscate, La Campana del Campamento, Los Guayabos, La Lagunita, El Aval, Los Naranjos, del municipio de Pueblo Nuevo, emigraron y se asentaron en El Salto e incluso arribaron a la capital del estado, en el primer semestre de 2010.

A principios de enero, cientos de indígenas tepehuanos arribaron a la capital, luego de que el 28 de diciembre un grupo armado quemó y arrasó el poblado Tierras Coloradas, municipio de El Mezquital, a 150 kilómetros al sur de la ciudad.

Liborio Rivas, sacerdote católico organizador de colectas para indígenas desplazados, dijo que llegaron a registrar hasta 300 miembros de estas etnias en la ciudad de Durango, tras la quema de 37 viviendas y 27 vehículos, perpetrado por un grupo armado integrado por 70 sujetos.

Las autoridades municipales, junto con el Gobierno del Estado, buscan ahora construir en El Salto, Pueblo Nuevo, un fraccionamiento para 350 familias desplazadas, mientras que en Tierras Coloradas planean la reconstrucción de las viviendas quemadas.

"Hemos trabajado en forma conjunta con el Gobernador Jorge Herrera, principalmente en el tema de vivienda, para esas familias que salieron de la Barranca y están en El Salto", dijo José Guadalupe Barrios, Edil de Pueblo Nuevo.

"Estamos elaborando el proyecto ejecutivo y ya tenemos el lugar para poder construir unas 350 viviendas".

"Casi todos somos familia y realmente la gente que salió de las comunidades de la Barranca están viviendo en El Salto con algún familiar, un amigo, y algunas vinieron aquí a la ciudad", añadió el Alcalde.

El Gobierno del Estado informó, en un comunicado del 29 de enero, que se construirán 37 pies de casa en Tierras Coloradas, en donde se construirán viviendas de 28 metros cuadrados.

"Debido al problema de sobrepoblación en El Salto, municipio de Pueblo Nuevo, se reconstruirán 350 viviendas de 44 metros cuadrados, que incluirán cuarto de usos múltiples, dos recámaras, baño completo y cocina".


En el olvido han quedado los habitantes de los poblados San Pedro de la Cruz y Mundo Nuevo, municipio de Otáez, que abandonaron sus comunidades luego de registrarse el 30 de septiembre de 2010 una masacre en los parajes La Mesa del Cócono y Mesa de Tabletas, donde murieron 14 personas.

Isaac Martín Becerra, delegado del Conafe en Durango, reveló que tras el enfrentamiento hubo necesidad de retirar de la zona a sus profesores, pues la población emigró por miedo.

"Después de la masacre en Otáez, todas eran comunidades nuestras y fueron comunidades que quedaron solas, fueron ocho comunidades que quedaron solas", dijo a finales de noviembre.

En esa ocasión Martín Becerra reveló la existencia de un vínculo entre la violencia y la emigración de las familias localizadas en la región serrana duranguense, y estimó que unos 70 niños se habrían mudado de esas ocho poblaciones.


Aseguran dar apoyo

El Gobierno del Estado y el Municipio sí instalaron un albergue en el poblado Tierras Coloradas, luego de que un grupo armado quemara la totalidad de sus viviendas, afirmó Faustino Reyes, Alcalde de El Mezquital.

Entrevistado en Durango, en el marco de la reunión de Protección Civil, el Edil dijo incluso haber aportado 25 mil pesos para volver a surtir a la tienda Diconsa del lugar y así permitir a los habitantes tener un lugar p ra abastecerse.

"Sí echamos a andar el albergue allá precisamente, (pero) en cuanto la gente empiece otra vez a restablecerse bien, creo que el albergue tampoco puede quedar para todo el tiempo", afirmó el viernes.

Aseguró que quienes afirman que no existe un albergue en Tierras Coloradas son personas que ya no han regresado y por tanto desconocen qué ocurre en el lugar.


Según Reyes el albergue instalado es una carpa porque en el lugar no quedó ningún sitio en donde instalar el centro de atención.