sábado, 3 de abril de 2010

REVISTA PROCESO REALIZA ENTREVISTA A ISMAEL 'EL MAYO' ZAMBADA



PROCESO MÉXICO, D.F., 3 de abril (Proceso).- Una expresión de Julio Scherer García ha quedado grabada con hierro candente, entre muchas otras, en quienes colaboramos con él. “Si el Diablo me ofrece una entrevista, voy a los infiernos…”. En el mayor de los sigilos, bajo la exigencia de reserva absoluta que él respetó y respeta, el fundador de Proceso fue convocado a encontrarse con Ismael El Mayo Zambada. “Tenía interés en conocerlo”, le dijo el capo del cártel de Sinaloa, colega y compadre del Chapo Guzmán. En el encuentro, que terminó en puntos suspensivos, El Mayo Zambada dejó un reto: “Me pueden agarrar en cualquier momento… o nunca”.
Un día de febrero recibí en Proceso un mensaje que ofrecía datos claros acerca de su veracidad. Anunciaba que Ismael Zambada deseaba conversar conmigo.
La nota daba cuenta del sitio, la hora y el día en que una persona me conduciría al refugio del capo. No agregaba una palabra.
A partir de ese día ya no me soltó el desasosiego. Sin embargo, en momento alguno pensé en un atentado contra mi persona. Me sé vulnerable y así he vivido. No tengo chofer, rechazo la protección y generalmente viajo solo, la suerte siempre de mi lado.
La persistente inquietud tenía que ver con el trabajo periodístico. Inevitablemente debería contar las circunstancias y pormenores del viaje, pero no podría dejar indicios que llevaran a los persecutores del capo hasta su guarida. Recrearía tanto como me fuera posible la atmósfera del suceso y su verdad esencial, pero evitaría los datos que pudieran convertirme en un delator.
Me hizo bien recordar a Octavio Paz, a quien alguna vez le oí decir, enfático como era:
“Hasta el último latido del corazón, una vida puede rodar para siempre”.
* * *
Una mañana de sol absoluto, mi acompañante y yo abordamos un taxi del que no tuve ni la menor idea del sitio al que nos conduciría. Tras un recorrido breve, subimos a un segundo automóvil, luego a un tercero y finalmente a un cuarto. Caminamos en seguida un rato largo hasta detenernos ante una fachada color claro. Una señora nos abrió la puerta y no tuve manera de mirarla. Tan pronto corrió el cerrojo, desapareció.
La casa era de dos pisos, sólida. Por ahí había cinco cuadros, pájaros deformes en un cielo azuloso. En contraste, las paredes de las tres recámaras mostraban un frío abandono. En la sala habían sido acomodados sillones y sofás para unas diez personas y la mesa del comedor preveía seis comensales.
Me asomé a la cocina y abrí el refrigerador, refulgente y vacío. La curiosidad me llevó a buscar algún teléfono y sólo advertí aparatos fijos para la comunicación interna. La recámara que me fue asignada tenía al centro una cama estrecha y un buró de tres cajones polvosos. El colchón, sin sábana que lo cubriera, exhibía la pobreza de un cobertor viejo. Probé el agua de la regadera, fría y en el lavamanos vi cuatro botellas de Bonafont y un jabón usado.
Hambrientos, el mensajero y yo salimos a la calle para comer, beber lo que fuera y estirar las piernas. Caminamos sin rumbo hasta una fonda grata, la música a un razonable volumen. Hablamos sin conversar, las frases cortadas sin alusión alguna a Zambada, al narco, la inseguridad, el ejército que patrullaba las zonas periféricas de la ciudad.
Volvimos a la casa desolada ya noche. Nos levantaríamos a las siete de la mañana. A las ocho del día siguiente desayunamos en un restaurante como hay muchos. Yo evitaba cualquier expresión que pudiera interpretarse como un signo de impaciencia o inquietud, incluso la mirada insistente a los ojos, una forma de la interrogación profunda. El tiempo se estiraba, indolente y comíamos con lentitud.
Las horas siguientes transcurrieron entre las cuatro paredes ya conocidas. Yo llevaba conmigo un libro y me sumergí en la lectura, a medias. Mi acompañante parecía haber nacido para el aislamiento. Como si nada existiera a su alrededor, llegué a pensar que él mismo pudiera haber desaparecido sin darse cuenta, sin advertirlo. Me duele escribir que no tenía más vida que la servidumbre, la existencia sin otro horizonte que el minuto que viene.
“Ya nos avisarán –me dijo sorpresivamente–. La llamada vendrá por el celular”.
Pasó un tiempo informe, sin manecillas. ‘Paciencia’, me decía.
Salimos al fin a la oscuridad de la noche. En unas horas se cruzarían el ocaso y el amanecer sin luz ni sombra, quieto el mundo.
Extracto de la narración de Scherer García que se publica en la edición 1744 de la revista Proceso.


ESTÁ PERDIDA LA GUERRA CONTRA EL NARCOTRÁFICO: ISMAEL 'EL MAYO' ZAMBADA
03/04/2010 EFE.-México.- La guerra emprendida por el Gobierno mexicano contra el narcotráfico "está perdida" porque "el narco está en la sociedad, arraigado como la corrupción", afirma Ismael Zambada, uno de los líderes del cártel de Sinaloa, en un encuentro con el veterano periodista mexicano Julio Scherer.
"El problema del narco envuelve a millones" y los reemplazos de los capos"ya andan por ahí", agrega "El Mayo" Zambada, reveló hoy el semanario Proceso.Por la captur de Zambada, el Gobierno mexicano ofrece 2.3 millones de dólares de recompensa.La portada de Proceso, que comienza a circular al público a partir de mañana, domingo, luce una fotografía en la que aparece Scherer junto al "Mayo", como testimonio de este encuentro en un lugar no revelado.Este hombre robusto, amigo y compadre de Joaquín "El Chapo" Guzmán, el principal líder del cartel de Sinaloa, tiene 60 años, 1.80 metros de altura y lleva más de 40 años en el narcotráfico.Reconoce que tiene "pánico" de que lo encierren y preguntado sobre si se quitaría la vida si lo atrapan dijo: "No sé si tuviera los arrestos para matarme. Quiero pensar que sí, que me mataría".También admitió: "Cargo miedo" todo el tiempo, y señaló que cuatro veces el Ejército mexicano ha estado cerca de él.Tan cerca como "arriba de mi cabeza. Huí por el monte, del que conozco los ramajes, los arroyos, las piedras, todo", dijo."A mí me agarran si me estoy quieto o me descuido (...) Para que hoy pudiéramos reunirnos, vine de lejos. Y en cuanto terminemos, me voy", dijo a Scherer, quien explica que el encuentro fue a petición del capo.Zambada reveló al periodista que llora a su hijo, Vicente Zambada Niebla, detenido en 2009 y extraditado este año a Estados Unidos.También confiesa que "El Chapo" y él son amigos y compadres y que hablan "por teléfono con frecuencia".Califica como "tonterías" que la revista estadounidense Forbes incluya a "El Chapo" en la lista de millonarios del mundo.

5 comentarios :

María dijo...

http://www.exonline.com.mx/diario/columna/914657

Que extraño que haya cero comentarios


Saludos.

Mar dijo...

Si cada capo tiene a su substituto, y éste a su vez tiene otro substituto, no entiendo a dónde piensa llegar el Gobierno Federal atrapando a cada uno si siempre aparecerá otro. Es como la cabeza del cancerbero

Anónimo dijo...

qUIIERO QUE SEPA KE LO ADMIROO MUCHISIMOO Y ME MUERO DE GANAS DE VERLO Y ABLAR CON USTED OIGA Y PEGARLE UN ABRAZOTE Y DESIRLE UNA DE LAS TANTAS COSAS KE SIENTO HACIA USTED CON DESIRLE KE ASTA EHH SOÑADO CON USTED Y SIEMPRE LE PIDO A MI DIOS POR USTED CORAZON PARA KE SIEMPRE ME LO PROTEJA MI VIIDAA Y ME LO CUIDE MUCHO PUES EN CASO DE KE USTED O ALGUIEN SERCANO A USTED LEA ESTE MENSAJE QUIERO HACERLE LLEGAR KE ME MUERO POR USTED POR LA GRAN ADMIRACION KE LE TENGO COMO HOMBRE MIS RESPETOS ES UN SEÑORON LA VERDAD KE MAS DIERA POR PODERLO VER LE MANDO MILES DE VESOS Y UN ABRAZO MUY FUERTE CON MUCHO CARIÑO ASTA DONDE SE ENCUENTRA USTED LO QUIEROO MUCHOO Y LE DESEO LO MEJOR Y USTED ES EL REY DE REYES DIGAN LO QUE DIGAN USTED MANDA MI AMORSIITOO;** LE DUELA A QUIEN LE DUELA

SOY DE CULIACAN SINALOA DESIARIA CONOSERLO ALGUN DIA ;D VENDICIONES MI ESTIMADO SEÑOR

Anónimo dijo...

Siempre me ha llamado la atencion todo este asunto del narco y de los capos y de todas esas cosas que se dicen alrededor de todas estas personas, siento admiracion por el valor que tienen para andar en esos trotes, de la inteligencia para elaborar planes para escapar de las carceles, claro que en estos planes ayuuda mucho la corrupcion que hay en el gobierno. Se que esto del narcotrafico jamas se va a terminar, creo que mucha gente empezo en esto por necesidad pero despues los hijos, nietos y bisnietos siguieron por ese camino, no se que mas decir solo que ojala y no mataran tanta gente inocente. Mucha suerte a todas esas personas

Anónimo dijo...

me imagino que a deber sido algo impresionante esta estrevista, y como dice la cancion, de mi tambien dicen mucho ya lo aclare en la entrevista!!, hemos perdido batalla....!! saludos que esten bien